La Ley CLARITY pierde impulso mientras aumentan los obstáculos en el Senado
La Ley CLARITY, el esperado proyecto de ley para establecer un marco regulatorio para el mercado de criptomonedas en Estados Unidos y respaldado por el presidente Donald Trump, ha alcanzado una etapa decisiva en el Congreso.
Sin embargo, pese a los avances legislativos registrados en los últimos meses, sus posibilidades de convertirse en ley este año se han reducido considerablemente debido al estancamiento de las negociaciones políticas.
La Cámara de Representantes aprobó su versión de la Ley CLARITY hace un año con apoyo bipartidista, mediante una votación de 294 votos a favor y 134 en contra.
El proyecto volvió a ganar impulso en mayo, cuando el Comité Bancario del Senado dio luz verde a la iniciativa con el respaldo de todos los senadores republicanos y de dos legisladores demócratas.
La industria de las criptomonedas ha recibido favorablemente el proyecto, al considerar que la supervisión superpuesta e incierta de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) ha desincentivado la inversión y empujado a muchas empresas del sector a trasladar sus operaciones al extranjero.
Según el marco propuesto, la CFTC asumiría competencias más claras sobre los mercados al contado de las criptomonedas clasificadas como materias primas, mientras que la SEC seguiría regulando los activos considerados valores.
La iniciativa figura actualmente en el calendario legislativo del Senado como el Proyecto de Ley N.º 423, lo que la habilita para ser debatida por el pleno.
No obstante, su aprobación sigue siendo incierta, ya que la mayoría de las leyes de gran relevancia requieren al menos 60 votos, por lo que el respaldo republicano por sí solo no es suficiente.
Varios legisladores demócratas han reclamado normas más estrictas que impidan a funcionarios electos y altos cargos del Gobierno poseer, emitir o beneficiarse económicamente de determinados proyectos relacionados con criptomonedas. Estas preocupaciones se han intensificado por el escrutinio en torno al proyecto de memecoin impulsado por el propio Trump.
Por otro lado, el sector bancario también ha solicitado restricciones adicionales, argumentando que las plataformas de criptomonedas no deberían poder ofrecer rendimientos similares a intereses sobre los saldos de stablecoins, ya que esos productos podrían desviar depósitos de las entidades financieras tradicionales.
Las reuniones celebradas este año entre funcionarios de la Casa Blanca, representantes del sector bancario y participantes de la industria cripto no lograron resolver completamente estas diferencias, pese a que en mayo se habló de un posible acuerdo. Las conversaciones más recientes encabezadas por Trump tampoco produjeron avances significativos.
El siguiente paso consiste en que el liderazgo del Senado lleve el proyecto al pleno para su votación. Sin embargo, antes sus promotores deberán conseguir suficiente apoyo demócrata para superar el umbral de 60 votos.
El proceso también se complica porque la supervisión de la SEC y la CFTC depende de dos comités distintos del Senado.
El Comité Bancario y el Comité de Agricultura, que primero deberán unificar sus respectivas propuestas en un único texto legislativo antes de una votación definitiva.
Aunque la ley aún podría aprobarse en 2026, sus perspectivas se han deteriorado. Sus impulsores esperan que el Senado actúe antes del receso legislativo de agosto, pero las elecciones legislativas de noviembre podrían modificar el equilibrio de poder en el Congreso y complicar aún más el calendario.
Los mercados de predicción reflejan esa creciente incertidumbre. Después de superar el 70% tras la aprobación del Comité Bancario del Senado en mayo, la probabilidad estimada de que la Ley CLARITY sea aprobada este año ha caído hasta alrededor del 31% tras la última ronda de negociaciones fallidas. Según el informe, algunos analistas en Washington consideran que las probabilidades reales son incluso menores.
