Jesse Powell (Kraken) Crítica a SBF tras el Colapso de FTX
Sam Bankman-Fried (SBF) ha pasado de ser una de las figuras más relevantes del criptoespacio a ser lapidado en redes sociales por la crisis de insolvencia de FTX. Los que criticaban a SBF por su estrategia agresiva comprando empresas que estaban quebrando durante el criptoinvierno están aprovechando la situación.
Los detractores de SBF han reforzado sus argumentos. Al CEO de FTX se le multiplican los enemigos. El último, Jesse Powell. El exCEO de Kraken ha tuiteado una lista de banderas rojas que explican el fracaso de SBF, destacando su vanidad al actuar “como si lo supiera todo” sobre el criptomercado.
Jesse Powell Critica a SBF
FTX ha terminado cediendo a la presión del criptoinvierno. Su insolvencia ha dejado a la comunidad cripto fuera de juego, pero no parece haber sorprendido a los agentes más antiguos del criptomercado.
Powell ha mostrado su decepción en un extenso hilo de Twitter. Algunos comentarios desprenden incluso enfado ante la actitud del CEO de FTX, que está teniendo un efecto devastador en un mercado ya herido de gravedad.
El cofundador de Kraken ha hablado de la bondad y la confianza de la comunidad cripto, y cómo los artistas del engaño se han aprovechado de esa naturaleza. Powell se ha lamentado de la avaricia de aquellos que solo han llegado al criptoespacio para generar beneficios sin el más mínimo interés en la adopción de los activos digitales.
Banderas Rojas
El exCEO de Kraken cree que el desastre de FTX no se debe a un error de cálculo, sino a la avaricia y el egoísmo de su CEO. Ha mencionado el riesgo que supone para el sector “el comportamiento psicopático”.
En este sentido, ha definido a SBF como “un personaje mediático que creía saberlo todo del criptomercado habiendo llegado con ocho años de retraso”. Powell ha señalado el gasto de FTX destinado a conseguir la atención de las masas (a través de eventos deportivos) y el favor de los políticos, mayormente demócratas (mediate donaciones).
Según Powell, había señales que presagiaban el desastre: creer que sabía todo llegando ocho años tarde a la batalla, comprar favores políticos con cifras de nueve dígitos, complacer al gobierno de Washington, tener un ego enorme, etc.
